Si tiene éxito, este proyecto desaparecerá

Dentro del Marco del Programa de movilidad Erasmus, un equipo de estudiantes de arquitectura formado por Alicia Cano, Maria Escribano, Diego Jesús García y Rocío Gómez (Universidad Politécnica de Cartagena y Universidad de Alicante) desarrolla una propuesta arquitectónica para agitar conciencias. Pretenden generar una nueva situación espacio-burocrática, políticamente escandalosa y nunca antes conocida: un territorio fronterizo en el que la valla permite al visitante cruzar la frontera geográfica entre dos países, pero al mismo tiempo respetar la frontera política.

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Creemos que la arquitectura puede servir a un bien mayor

La frontera que separa Bielorrusia y Polonia, herencia de la 2ª Guerra Mundial, es una barrera política que delimita la división entre la Unión Europea y sus países vecinos. Bielorrusia es aliada diplomática y socia económica de Rusia, aunque es uno de los países que participa en el “Partenariado Oriental” y mantiene acuerdos económicos con algunos estados de la Unión, entre ellos Lituania, Polonia y Letonia.

Por otra parte, Polonia es un estado con inclinaciones occidentales y perteneciente a la Unión Europea desde Mayo del 2004. Esta es una fecha clave para ellos, pues acontecimientos como el triunfo de la organización polaca “Solidarność” o el Convenio sobre Comercio entre Polonia y la CEE culminaron en una realidad de consenso internacional que demuestra que los acuerdos supranacionales en aras de buscar la convivencia por un bien mayor es posible.

Son hitos que inspiran y hacen pensar que otra manera de entender los límites preestablecidos es posible. “Hartos de obras exhibicionistas”, defienden este grupo de estudiantes, “queremos que nuestra pieza sea capaz de resolver problemas y no ser un objeto de admiración. Por eso, si tiene éxito, este proyecto desaparecerá“.

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52º32’0”N, 23º23’21”E son las coordenadas de la división entre ambos países. No es un punto cualquiera, se trata de un ecosistema muy concreto, un bosque de unas características excepcionales en nuestro planeta: Bialowieza, un bosque primario, el más viejo de Europa. Esto quiere decir que nunca ha sido alterado ni explotado directa o indirectamente por la mano del hombre. La altura en los árboles se incrementa por la competición por la luz. La variedad de especies y edades de árboles conviviendo es muy alta. La riqueza y el espesor de la capa orgánica es muy superior a la media. Los arboles que mueren y caen se respetan porque servirán a los demás seres vivos del entorno a prosperar. Resulta obvio su valor ecológico, y por ello es un bosque perteneciente a la Red Europea Natura 2000, a la Reserva de la Biosfera y además, 142.000 Ha han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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Un mismo ente ecológico de un valor incalculable, perteneciente al mismo enclave geográfico pero sometido a una realidad política dividida: esta frontera materializada en forma de barrera que limita el libre movimiento entre ambas partes para locales y visitantes del bosque.

Lo cierto es que  esta división también provoca que la extensión del área de protección estricta que afecta al enclave sea diferente en cada país. Esto es especialmente grave, ya que estos vacíos legales de protección permiten que políticas con intereses inciertos puedan provocar la tala de zonas de bosque como la que comenzó el 25 de mayo de este año 2016 y que se llevará consigo 180.000 metros cúbicos de vegetación.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/26/actualidad/1464250994_451939.html

https://www.theguardian.com/environment/2016/may/18/last-stand-for-europes-remaining-ancient-forest-as-loggers-prepare-to-move-in-bialowieza

http://voices.nationalgeographic.com/2016/01/19/ancient-bialowieza-forest-facing-major-destruction/

“Ante esto”, dicen los creadores del proyecto, “nosotros creemos que la arquitectura puede albergar un papel divulgativo en la sociedad; tiene el poder de poner de manifiesto la controversia de esta realidad”. Por eso este proyecto ha nacido para proponer acciones drásticas que provoquen la reflexión de la sociedad. “Utilizando los patrones de la naturaleza, generamos procesos arquitectónicas. En el bosque primario, el árbol caído genera nueva vida, el hueco genera la oportunidad de otras especies para crecer. Doblando la frontera hacia ambos lados creamos nuevos espacios. Cediendo de una parte, creamos el hueco para con el país vecino. De manera simbiótica, se brinda un espacio del que apropiarse, un espacio en el que crecer“.

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Utilizando estas estrategias arquitectónicas, se propone un centro de interpretación del Bosque de Bialowieza que será uno con la frontera que lo parte. “Usamos un centro de estudio de Bialowieza como una venda a una herida, con la esperanza de que un día todo el bosque sea inviolable y se permita explorarlo como lo que es: nuestro patrimonio, patrimonio de la humanidad y nuestro bosque más viejo”.

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