La crisis como oportunidad para el desarrollo sostenible.

[por Julia Cervantes Corazzina]

Europa está atravesando uno de los momentos económicos más conflictivos de la historia: altos niveles de desempleo, desencanto político y una sensación de incertidumbre generalizada.

Sin embargo, esta incertidumbre es la que también permite la aparición de nuevas iniciativas críticas que proponen alternativas a los sistemas preestablecidos. De hecho, éste es el momento que muchos están aprovechando para proponer nuevos modelos económicos, sociales y tecnológicos. Por esta razón, se puede decir que la crisis es, en cierto modo, la oportunidad que tiene la innovación para transformar la sociedad.

Empecemos, por ejemplo, con una serie de proyectos que centran la atención en las causas que han llevado a la actual situación de crisis en España. Entre dichas propuestas, podemos mencionar varios vídeos que explican aquellos factores que favorecieron la aparición de la burbuja inmobiliaria y la locura de la construcción en España hasta 2007: “Simiocracia” de Alex Sarrió y “€spanish Dr€am” de Santiago Cirugeda y Gillermo Cruz. En estos dos trabajos, no solamente se aporta una visión crítica con las políticas llevadas a cabo hasta los primeros años de la crisis; también se sientan las bases para que la sociedad tenga una mayor conciencia crítica y re-piense la manera de hacer las cosas. Por su parte, “Debtocracia”, dirigida por Aris Hatzistefanou y Katerina Kitidi, se centra en el problema de la economía griega y las “perversas” razones por las que soluciones más justas y eficientes no se tienen en cuenta para resolver las crisis de este país.

JULIA_1

(Imagen: Portada del libro “Ruinas Modernas: una topografía del lucro” por Julia Schultz)

Otro proyecto que se encuentra en la misma línea que los anteriores por su enfoque crítico es el proyecto fotográfico de Julia Schulz “Ruinas Modernas: una topografía del lucro”. Mediante la colección de imágenes paisajísticas de ciertos enclaves de la geografía española, el proyecto nos muestra los vacíos territoriales que han resultado del colapso de la industria inmobiliaria. El trabajo, además, aporta una visión analítica sobre las estructuras y urbanizaciones “a medio construir” de la época que siguió a la euforia constructiva y especulativa de años anteriores. Esta manera de entender el paisaje, por su parte, nos permite disponer de los datos suficientes para comenzar a pensar en nuevos protocolos de ocupación del espacio urbano; es decir, nuevos modelos más democráticos, sostenibles y sociales para usar el territorio. De esta manera, podemos destacar dos ejemplos: “El campo de cebada” (una iniciativa de las asociaciones de vecinos del Distrito Centro de Madrid) y los huertos urbanos del documental “la Ciudad Jubilada” (una iniciativa espontánea que llevan a cabo personas jubiladas en la periferia de la ciudad de Barcelona). Los dos son ejemplos de cómo la negociación social permite la aparición de nuevos modelos colectivos de re-habitar la ciudad.

En línea con estas aproximaciones críticas al sistema, otras innovaciones han aparecido gracias a una mayor concienciación ciudadana frente a ciertas realidades tecnológicas. Este es el caso de la revolución ciclista que apareció en los años 70 en Holanda. Dicha revolución se debió, por una parte, a la crisis del petroleo y a la consecuente subida de los precios del combustible. Sin embargo, junto a esta causa pragmática, el aumento de los accidentes de tráfico y los altos niveles de contaminación hicieron que los ciudadanos acabaran comprendiendo la pertinencia de buscar medios de transporte más sostenibles y seguros. Esto llevó, pues, a que el gobierno holandés invirtiera enormes esfuerzos en la mejora de la infraestructura de transporte de las ciudades y promover, así, el uso generalizado de la bicicleta.

mural-arts-horseman-680uw1

(Fuente de la imagen: Muralarts.org)

Por otra parte, hay otros proyectos que, promovidos desde las instituciones públicas, buscan soluciones de bajo coste a problemas urbanos y sociales. Éste es el caso de “Muralarts”, promovido por Jane Golden y los representantes políticos de la ciudad de Filadelfia, y el proyecto “Colores en Tirana”, promovido por el gobierno de Albania. En los dos ejemplos, la intención es revitalizar partes degradadas de la ciudad mediante el “street art”; por una parte, se pintan coloridas obras de arte urbano en las fachadas de los edificios y, por otra, se incluyen nuevos usos urbanos que promuevan la vida en la calle.

En el caso de Filadelfia, la iniciativa consistió en la organización de grupos grafiteros que pintaban murales en las fachadas de lugares especialmente problemáticos. Estos murales deberían representar escenas significativas de la historia local, así como hacer que los habitantes se sintieran verdaderamente representados por estas nuevas intervenciones urbanas. Por su parte, la intervención de Tirana respondía a la necesidad de reactivar un paisaje urbano cuya gestión y adecuación no se había sabido resolver durante años. De esta manera, mientras la población se incrementó de forma significativa, no se desarrollaron las infraestructuras urbanas necesarias para abastecer a dicha población. La causa de este conflicto, además, se encuentra en la crisis de refugiados de 1999, en los cincuentas años de Estalitnismo, así como en la década de capitalismo anárquico del país. Ante tal problemática, el ayuntamiento de Tirana decidió llevar a cabo un programa social en el que, entre otras actividades, se incluía el pintar las fachadas con motivos muy alegres. De esta manera, se incitó a la población a formar parte activa de esta transformación urbana.

Captura6

(Fuente de la imagen: RTVE)

Sin embargo, si alguna iniciativa innovadora debe mencionase, ésta es la del Crowdfunding. Como esta infografía de RTVE muestra, el número de proyectos culturales financiados de manera colectiva ha aumentado en los últimos años. En especial, y según datos de la web de Verkami, entre los proyectos más exitosos se encuentran aquellos relacionados con la literatura, las artes gráficas, el cine y la educación.

Pero el Crowdfunding no es la única iniciativa económica colaborativa; otros modelos alternativos están apareciendo en escena y, con ellos, multitud de webs y blogs que promueven los principios por los que éstas se rigen. Por ejemplo, tanto la web española “Consumo Colaborativo” como la web internacional “Ouishare” son dos casos de plataformas online destinadas a promover estas nuevos modos de entender los intercambios económicos. La colaboración se entiende así como una manera de gestionar recursos y conocimientos de una más eficiente y democrática. Espacios de Coworking, programas de couchsurfing o plataformas para coches compartidos son proyectos colectivos que han aparecido de una manera significativa en los últimos tiempos. Según las propias palabras de Antonin Léonard: “Mi intuición era que una nueva cultura estaba emergiendo; una cultura abierta, transparente y empática”.