Puede que tu hábitat necesite reformas si tu escalera empieza a mirarte mal

Accesibilidad en cine

[por D. T. S. de Improove]

“(…)las sillas salvaescaleras entran en escena para auxiliarnos en nuestra expedición al piso superior.”

“Desde luego, una operación de rodilla ayuda a subir las escaleras y el extracto de mejillón de labio verde de Nueva Zelanda, al parecer, también funciona como bálsamo para las articulaciones. Esas ayudas quirúrgicas y el mencionado remedio natural nos vienen de perlas cuando los achaques empiezan a frecuentarnos. Sobre todo, estos dolores nos aquejan puntualmente como invocados por la escalera cada vez que pretendemos llegar a la planta superior de nuestro hogar o subir los escalones de un cine cualquiera, entre otros retos diarios. Dicho dilema no nos asaltará en Buenos Aires (Argentina), pues también los cines coleccionan a amantes del Séptimo Arte con ciertos problemas de movilidad. Así, se prodigan las salas gentiles que brindan sillas salvaescaleras a los espectadores que anden un tanto enfurruñados con los escalones por culpa de la edad o una enfermedad. Podemos ver uno de estos ejemplos de buenos modales con el prójimo en el bonaerense complejo cinematográfico Cosmos UBA. Si ellos se han hecho con una silla salvaescaleras, puede que sea hora de trasplantar uno de estos mecanismos a nuestro hábitat si consideras que tu escalera empieza a mirarte mal.

De este modo, una vez comprobado que los achaques se han acuartelado en nuestro cuerpo, será preciso hacerles frente con una buena remesa de remedios tanto naturales, como procedentes de la medicina convencional y, por qué no, surtirnos de los avances de la mecánica. Es aquí donde las sillas salvaescaleras entran en escena para auxiliarnos en nuestra expedición al piso superior. Sí, no debemos permanecer con los brazos cruzados, pues el siglo XXI nos brinda un arsenal de armas para plantarle cara a los años invasores.

Así, lo primero que habremos de hacer es llamar a un profesional para que examine nuestra escalera y nos ofrezca un presupuesto adaptado a ella, pues han de fabricarnos una que congenie con nuestros escalones. No en vano, el desembolso variará dependiendo de factores tan decisivos como el diseño de ésta; pues podemos hallarnos ante una escalera recta, curva e incluso de caracol. Por supuesto, el presupuesto se encarece cuanto más enrevesada y más curvado sea su trayecto dado que el raíl deberá amoldarse a todos estos vericuetos.

Además, si nuestro “problema” se ubica en el jardín, habremos de añadir el plus de la intemperie y, por lo tanto, deberá resistir las inclemencias meteorológicas y esta contingencia se reflejará en su precio. En definitiva, que ni la lluvia, ni el viento nos deje apeados de nuestra silla.

En los últimos años, dada la coyuntura económica actual, ha aflorado un mercado de segunda mano pero, como se suele decir, no todo lo que reluce es oro. Es innegable que los precios de sillas salvaescaleras ya usadas resultan algo más atractivos para el bolsillo. Sin embargo, no se pueden rascar más ventajas que ésta pues el rosario de inconvenientes debería aquietar nuestras ganas de tirar por lo barato dado que dichas sillas salvaescaleras no han sido diseñadas específicamente para nuestro hogar y ello puede repercutir en problemas de funcionamiento, además de no contar con las garantías del fabricante, entre otras desventajas.

A los que les chiflen los precios orientativos y no ir a ciegas en esto de tentar el mercado de las sillas sube escaleras, les informamos de que pueden hacerse con una a partir de 4.000 euros, pero siempre que su escalera sea de lo más sencilla y no condimente su pedido con comodidades y algún que otro extra. Los precios de salvaescaleras tienen ahí su línea de salida y la meta la estipula la escalera a la que han de amoldarse, además de las exigencias del usuario que puede ser un fanático del sector y le guste el “tuneado” de la mejor calidad. Así, el precio de un salvaescaleras de diseño curvo puede situarse en unos 15.000 euros. Eso sí, el cliente ya habrá atajado sus problemas de movilidad con una estocada de la maestría de José Tomas.”