SOBRE MUJERES Y SOSTENIBILIDAD

[Por Julia Cervantes Corazzina]

En More than green hemos compartido cientos de proyectos que transforman la realidad mediante diseño y políticas sostenibles. Sin embargo, también es interesante resaltar el papel que tiene la mujer en muchos de estos proyectos y ver de qué manera ellas aportan su visión en conflictos medioambientales y urbanos. Existen numerosas propuestas realizadas por mujeres que se aproximan a dichas problemáticas de una manera sensible, creativa y crítica.

Así, estas mujeres tratan temas como la democratización y negociación en el espacio urbano, las políticas que empoderan a los habitantes de las ciudades o las tecnologías que hacen más eficiente nuestra relación con el medio ambiente. La sostenibilidad, junto al arte, la tecnología o las redes sociales, ha servido de medio para que las mujeres jueguen un papel activo y emancipado en la propuesta de nuevos modelos. Podríamos decir, por lo tanto, que la sostenibilidad está siendo uno de los campos de batalla donde las mujeres se expresan con mayor contundencia. Los temas relacionados con las cuatro sostenibilidades (social, cultural, económica y medioambiental) son uno de los “cuartos propios” (de los que hablaba Virginia Woolf) o “cuartos propios conectados” (de los que hablaba Remedios Zafra) donde las mujeres experimentan con realidades alternativas.

Merece la pena destacar el trabajo de Agnès Vardá. Esta directora y artista francesa ha llevado a cabo varios documentales que describen situaciones urbanas en las que los habitantes actúan de manera activa en el espacio público. Uno de sus trabajos más laureados es el documental “Los espigadores y la espigadora”. En él, retrata un movimiento ciudadano cuya filosofía es la de dar un nuevo uso a aquellos objetos desechados que se encuentran en las calles. Este movimiento recupera, así, el antiguo espíritu de los espigadores agrícolas cuyo papel era el de recuperar los productos olvidados o rechazados en la recolecta de los campos. De esta manera, Agnès Vardá nos habla de los aristas que reciclan basura para crear sus obras o grupos sociales que eligen configurar su dieta a partir de los alimentos en buen estado que encuentran en los contenedores de los supermercados.

Esta no es la única manera en la que las mujeres reflexionan sobre el paisaje urbano. Yayoi Kusama, por ejemplo, es una artista que desde los años 60 interviene, en el espacio privado y público, mediante happenings y murales. Recientemente ha empleado una de las medianeras del Centro Whitney como lienzo del mural gigantesco “Yellow Trees”. De esta manera, la artista transforma el paisaje urbano superponiendo una de sus complejas y coloridas piezas a un enorme vacío vertical de la ciudad.

© Hyuro.

De forma similar, Hyuro es una artista que aboga por un espacio público en el que la sociedad exprese sus ideas y, por ello, aprovecha los muros vacíos de las ciudades para pintar murales en los que propone una visión crítica sobre distintos temas. El rol de la mujer en el entorno doméstico, laboral o público son algunos de los puntos sobre los que ha reflexionado en sus murales.

Otro grupo de mujeres que intervienen de forma sensible en el medio son las artistas del landart; una corriente creativa que se extendió en los años 60 y que reflexiona sobre la relación entre objetos, personas y paisajes. Éste ha sido, de hecho, uno de los campos artísticos en el que las mujeres han conseguido describir, de forma más crítica, las conflictos paisajísticos y mediombientales. Además, dentro de esta familia artística las mujeres han tenido un papel importante y muchas de ellas son figuras de referencia. Éste ha sido el caso de Nancy Holt y sus túneles solares en el desierto de Utah. De igual manera, otra artista que ha supuesto un punto clave dentro del landart ha sido Jeanne Claude, quien ha desarrollado multitud de instalaciones paisajísticas efímeras junto a su socio y marido Christo. Otro ejemplo es el proyecto “Pink Punch”; una intervención de Michaela MacLeod en la que se transformó los árboles de un bosque por medio de un dispositivo rosa que se emplea habitualmente en trabajos de protección forestal. Junto a las anteriores, artistas como Agnes Denes, Alice Aycock o Mary Miss, han realizado intervenciones críticas en paisajes que han sido agredidos por procesos de urbanización territoriales. Un ejemplo es “Wheatfield: A confrontation”, el proyecto de Agnes Denes consistente en plantar un trigal en un vertedero al borde de Manhattan. De esta manera, reflexiona sobre las políticas alimentarias y económicas de los años 60, así como las agresividades que ejercen los entornos urbanos sobre los paisajes que los rodean.

© Michaela MacLeod.

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© Agnes Denes.

Sin embargo, los paisajes sobre los que intervienen este grupo de artistas no sólo son paisajes naturales. La artista Janet Echelman emplea la sensibilidad del landart para repensar de qué manera la tecnología puede ser un elemento clave a la hora de mostrar datos complejos en los paisajes urbanos. Una de sus esculturas consistió en un elemento urbano tecnológico que cambiaba en función del viento, el agua y la luz del sol.

Por otra parte, hay un grupo de mujeres que consideran que lo más importante es la labor de explicar, de manera sencilla, la información relacionada con los conflictos contemporáneos. Un ejemplo de ello es el famoso corto “La historia de las cosas” con el que Annie Leonard expone los problemas medioambientales y sociales que hay detrás de de la compra de cualquier producto cotidiano. A raíz del éxito que tuvo dicho corto, Annie Leonard se embarcó en la dirección de otros vídeos educativos (como el de “La Historia del Agua Embotellada”, “La Historia de los Cosméticos” o “La Historia de los Dispositivos Electrónicos”) y se ha implicado en distintos programas que tratan el tema de la acumulación de la basura tecnológica internacional en los países menos desarrollados.

Esta actitud crítica también caracteriza a algunos proyectos que se han desarrollado por mujeres en España. Un ejemplo es el proyecto fotográfico “Spanish Dream” llevado a cabo por el grupo arquitectónico Cadelasverdes (Ana Amado, Marta Marcos y Luz Paz). El objetivo de esta serie fotográfica es retratar el estado de edificaciones cuya construcción fue paralizada tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. En estas fotografías, las estructuras inacabadas son habitadas por gente llevando a cabo distintas escenas domésticas. El proyecto “Spanish Dream” sugiere así la siguiente pregunta: ¿Qué vidas hubieran podido albergar estas edificaciones si la crisis no hubiera golpeado a España? El proyecto no sólo habla de aquellos lugares que han sido abandonados antes de concluirse su construcción; habla, además, de la manera en la que el fervor inmobiliario de años posteriores ha afectado a amplios estratos de la sociedad.

© Cadelasverdes.

Otra línea propositiva y crítica es la de Rachel Botsman; una mujer que aboga por la reinvención de las redes de consumo y que ha inspirado la creación de numerosos movimientos de economía compartida. El fundador de OuiShare, entre otros, ha declarado que fue una intervención de Rachel Botsman en TED lo que le llevó a comprender la importancia de los procesos económicos compartidos en el empoderamiento de la sociedad.

¿Podemos concluir que las mujeres tienen una sensibilidad especial respecto a los conflictos contemporáneos? ¿Están las mujeres proponiendo una nueva manera de entender nuestra relación con la tecnología, los entornos naturales o la economía? ¿Son agentes activos en el camino a una sociedad basada en las cuatro sostenibilidades (social, económica, cultural y medioambiental)? De la misma manea que Martha Rosler, Donna Hawaray o Virginie Despentes son mujeres que expresan con contundencia la necesidad de repensar el rol de la mujer en la sociedad; los debates relacionados con la creación de un futuro más sostenible está siendo un ámbito en el que la mujer ha activado multitud de propuestas y nuevos modelos críticos con lo existente.

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© Martha Rosler. Bringing The War Home.